Historia de la enfermedad celíaca

 

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Historia de la enfermedad celíaca



Un documento en griego que data del siglo II a. de C. es el primero que describe la enfermedad celíaca. Fue escrito por Aretaeus de Capadocia y parece intuir el problema celiaco en gran medida. Describe la diarrea grasa junto a otras manifestaciones de la enfermedad, como la diarrea crónica, pérdida de peso, palidez, y cómo afecta tanto a niños como a adultos.


Niños en Hospital de Londres 1938

La palabra celiacos se deriva del griego “koliacos”, que significa “aquellos que sufren del intestino”. En un pasaje de sus trabajos denomina celiacos a las personas “si el estómago no retiene los alimentos y pasan a través de él sin ser digeridos, y nada es asimilado por el organismo”. No se sabe hasta qué punto Aretaeus era consciente de los dañinos efectos del pan sobre los celíacos.

Los trabajos de Aretaeus fueron editados y traducidos por Francis Adams e impresos por la Sydenham Society en 1856, pero no fue hasta 1888 cuando Samuel Gee daba a conocer un informe clínico claro sobre la condición celíaca con el título de “La afección celiaca”. En las explicaciones de Gee se incluyen la importancia de la alimentación en el tratamiento, que la proporción de farináceos debe ser mínima, y cómo la cura pasa por la dieta.

En la primera mitad del siglo XX la investigación se centró en la condición celíaca en los niños, probablemente por responder mejor al tratamiento dietético. En 1908, un pediatra de prestigio llamado Herter publicó un libro sobre la enfermedad celíaca cuya principal contribución fue afirmar que “las grasas son mejor toleradas que los hidratos de carbono”.

En 1921, otro famoso pediatra, Frederick Still, señaló los efectos dañinos del pan en la enfermedad celíaca. En el mismo año Howland, en un discurso a la American Pediatric Society destacóólo inapropiado de los hidratos de carbono en la dieta de los pacientes celíacos.

En 1924 Haas preconizó la “dieta de las bananas”, que era una dieta baja en hidratos de carbono con la excepción de bananas muy maduras. Con ella experimento la ingesta controlada de hidratos de carbono y sus efectos en las diarreas grasas.

Después de la II Guerra Mundial (1939-1945) se produce un descubrimiento que ha significado el mayor avance en el tratamiento de la enfermedad celíaca. El pediatra holandés Dicke relata en tu tesis doctoral en 1950 cómo los niños celíacos mejoraban cuando se excluía de su dieta el trigo, el centeno y las harinas de avena. Si estos alimentos se sustituían por almidón de trigo, harina de maíz, almidón de maíz o harina de arroz, reaparecía el apetito en los niños y mejoraba la absorción de grasas haciendo desaparecer la diarrea grasa.



La profesora Charlotte Anderson confirmó ampliamente este trabajo en Birmingham. En sus estudios extrajo el almidón y otros componentes de la harina de trigo, encontrando que la “masa de gluten resultante” era la parte dañina..

En el mismo año que tuvo lugar el descubrimiento del DR. Dicke, el Dr. Paulley descubre al efectuar una operación a un paciente celíaco una anormalidad en la mucosa del intestino delgado. Describe una inflamación acompañada de la pérdida o malformación de las vellosidades de cobertura interna del intestino delgado, que es donde se produce la absorción de los alimentos hacia la corriente sanguínea.

Podemos decir que a partir de 1950 el tratamiento de pacientes celíacos se ha basado en la dieta libre de gluten En general el tratamiento con una dieta estricta logra una recuperación de esta membrana de recubrimiento del intestino delgado a su estado normal.



Fuente: Todo sobre la enfermedad celíaca. Asociación de Celíacos de Madrid